Desde tiempos remotos existe un Conocimiento "reservado" acerca del área psicológica del ser humano; éste explica por qué el hombre es agresivo, depredador y fraticida, a pesar de ser una criatura que, gracias a su inteligencia y otros poderes que ignora tener, está potencialmente capacitada para vivir en paz, para evolucionar en armonía con la naturaleza; para hacer milagros y alcanzar las estrellas, colectivamente inclusive.
La calidad de "reservado" se explica por dos motivos, siendo el primero de ellos que este conocimiento psicológico sólo puede ser comprendido desde fuera de nuestra mente habitual, desde una dimensión de consciencia que no todo el mundo está capacitado para alcanzar.
Esto quiere decir que para estudiar, por ejemplo, nuestras tendencias negativas, debemos observar esas tendencias "como desde fuera", como si nuestra mente fuese la mente de otra persona, y nosotros fuésemos científicos imparciales, observando su funcionamiento.
Y esto es algo que no todos pueden o desean hacer, la gran mayoría de la humanidad es incapaz de realizar esa separación entre su ser superior, dimensión humana interesada en el estudio de sí mismo con el fin de obtener un mayor crecimiento interior, y el ser de todos los días, inconsciente producto "automático" de la mente colectiva de la humanidad, teñida de los matices de cada país, etnia, clase social, etc.
Esta mente colectiva por ahora no funciona de acuerdo a la Naturaleza, a la Solidaridad Universal, sino de acuerdo a antivalores nacidos del miedo, del temor al otro, a la vida, a la Naturaleza, a Dios. Estos temores son el origen de la agresividad, del egoísmo, de la contaminación planetaria, de la crueldad, del materialismo, etc.
Pero existe hasta nuestros días aquella Tradición "privada" cuyo origen más remoto lo encontramos en Hermes Trismegisto, el tres veces Maestro; un "hombre-dios" de características más "atlantes" o "estelares" que terrenales; el legador del conocimiento oculto, el padre espiritual del Antiguo Egipto, conocido allí como Thot.A partir de él comienza la historia que conocemos de la humanidad.
Es evidente que un conocimiento que ni siquiera el hombre común de hoy puede llegar a manejar con claridad, como veremos al ingresar a él, no puede provenir de la prehistoria terrestre sino de niveles de consciencia-existencia más elevados.
El segundo motivo para la calidad de "reservado" de este Conocimiento consiste en que desde el principio comenzó a ser mirado con sospecha o envidia por las autoridades religiosas, secularmente más interesadas en el reino de este mundo que en la elevación de la consciencia, y comenzó a ser hostigado, prohibido y perseguido.Esa tendencia todavía existe en los países de gobiernos religiosos. Debido a ello se fueron formando las ocultas fraternidades iniciáticas que debieron funcionar en el más estricto secreto para poder transmitir la Luz que poseían a unos pocos hombres, más lúcidos que el resto.
Desde Egipto pasó a escondidos lugares donde algunos esclarecidos hombres, depositarios del conocimiento eterno, impartían lecciones a sus adeptos, en templos y monasterios secretos, en escondidas cavernas de las resecas tierras egipcias, de Ur, de Galilea, de Caldea.
La Luz saltó el Mediterráneo y se expandió hacia la cercana Grecia, fundando su principal bastión en Delfos. Sócrates bebió de ese conocimiento y pasó a la posteridad como el más grande filósofo de todos los tiempos.Y más tarde ese saber encarnó en Pitágoras, quien medio milenio AC enseñaba que la tierra era redonda y que los planetas giraban alrededor del sol emitiendo una vibración o "música" diferente cada uno de ellos: "la música de las esferas" (concepto que interesó a EB, trasmutándolo en "El Concierto de las Galaxias" en su obra "Ami Regresa").
El Conocimiento Secreto avanza también hacia India, iluminando a Ram, Krishna, Buda y tantos otros sabios, subiendo luego por los Himalaya hasta llegar a Nepal y Tibet, lugares en los que algunos hombres, gracias a ese Conocimiento, aprendieron a desarrollar ocultos poderes místicos; proyectándose después a China y Japón mediante el Zen.
Derviches del sufismo, Ram, Krishna, Buda, los sabios nepalíes, los magos tibetanos, todos ellos se movían dentro del luminoso abanico de sabiduría que abarcaba la milenaria Tradición.
En muchos reductos privados de aquellos parajes, normalmente vedados al ojo profano, los adeptos, los iniciados, además de estudiar, practicaban ejercicios destinados al despertar de la consciencia, a dejar de ser dormidos individuos-masa nutridos por los “valores de este mundo”, de sus tiempos.
Del legado de Hermes se embeben Abraham y Moisés, y gracias a él hoy pensamos en un solo Dios y no en multitud de ellos, como era lo normal en aquellos tiempos; un Dios invisible que recomienda "Ama a tu prójimo como a ti mismo" (Levítico 19:18).
Milenios después aparece Jesús, judío y alumno de una escuela esotérica que le enseñó a recomendar ¡Permaneced Despiertos! ¡Velad!
Quienes entendían, trabajaban sobre sí. Quienes no entendían, formaban cultos religiosos en torno a ideas que de religiosas no tenían nada, puesto que en su origen no eran místicas ni religiosas sino técnicas psicológicas para promover un nivel de consciencia más elevado.
No era fácil encontrar la puerta de entrada hacia ese Conocimiento maravilloso, puesto que era guardado y protegido con mucho celo, y a quien encontraba la puerta, no le era fácil ser admitido. Hasta treinta años debían esperar algunos a las puertas de aquellos templos, antes de poder franquear la entrada, si es que eran aceptados, si es que pasaban las famosas y temibles Pruebas.
Pero a medida que los tiempos avanzaban, el Conocimiento se fue expandiendo por Europa y América, y surgen iniciados como Nicolás Flamel, Paracelso, Francis Bacon, Benjamin Franklin y otros; todos ellos, gracias a su mayor lucidez, terminan siendo benefactores de la humanidad en el terreno que se desempeñan.
Antes de mi encuentro con Ami estuve durante años en aquella milenaria enseñanza, y sigo estando en ella;no como quien sigue creencias sino un método de entrenamiento psicológico, una forma de "karate consigo mismo", con ciertos "parásitos del alma", con ciertas "vigas en el ojo propio" y cosas así, bastante privadas por lo demás.
No estuve en un monasterio sino siguiendo las enseñanzas de un maestro de estas cosas en Caracas, intermitentemente entre 1964 y 1984, año en el que llegó Dios Amor y lo que le rodea, como Ami y la Magia, y allí pasé a otro terreno, un pasito más arriba.
Volviendo al maestro, era un respetable señor que se había formado en ese Conocimiento, en una línea ininterrumpida maestro-alumno que viene desde remotos tiempos.
Daba clases privadas semanales a cambio de una estricta cuota mensual, entre otras Pruebas. No era fácil llegar allí, ni mantenerse allí, a menos que uno dejase su ego en el lado de afuera.
Nunca pasábamos de unos ocho alumnos, pero para fines prácticos era igual a estar en un monasterio, porque cuando se tiene sed (de conocimiento en este caso), lo que importa de un vaso con agua es el agua, no el vaso, no en este tipo de cosas al menos.
El Conocimiento que necesitamos nos puede llegar en un libro, en un monasterio, mediante un guía o en un curso de Internet, siempre que enfrentemos cualquiera de esas alternativas con el debido respeto y dedicación.
Lo que hay que aprender de aquella milenaria enseñanza es poco, creo que si se tiene un mínimo de "madera" o condiciones o ganas, con un mes basta para asimilar su esencia. Pero lo que hay que practicar... eso es para toda la vida, para cada día.
Para cada momento si fuese posible, porque se trata de volver a conectar con lo natural, con la realidad, con nosotros mismos en el momento presente, más allá de divagaciones y ensueños.
¡Permaneced Despiertos! ¡Velad!
Sé positivamente que, sin haber asimilado yo los conceptos de esa enseñanza y sin haberla puesto en práctica en alguna medida, obviamente que no hubiera estado preparado para la llegada de Ami.
Por eso mismo sé que sin haber pasado por ella, no se pueden comprender aspectos muy importantes del mensaje de Ami; que son formas de ver las cosas de un nivel de existencia (y consciencia) más elevado que el de la calle o el de la TV.
Aclarando que un nivel de consciencia más elevado no quiere decir más complicado sino todo lo contrario, menos complicado y más natural.
Religión y espiritualidad suelen ser complicadas; aquel conocimiento no, puesto que no tiene un cuerpo de dogmas o creencias sino prácticas destinadas a aumentar nuestro conocimiento de nosotros mismos, tal como recomienda la leyenda del Oráculo de Delfos: "Conócete a ti mismo".
Pero el ser humano ignorante es un peligro. ¿Qué le pasó a Jesús, al mismo Sócrates, por andar hablando por ahí cosas que el vulgo no estaba preparado para aceptar?
Ellos sabían lo que les podría suceder, pero debían dejar un mensaje acerca de la crueldad y locura mundanas, como insinuando que debemos ir más allá de ellas si queremos alcanzar las más elevadas cúspides de sabiduría accesible al ser humano.
Sólo que hoy los tiempos avanzan a una velocidad que nos supera, y que muchos peligros amenazan a la humanidad, así que hoy más que nunca se hace necesario que muchas personas adquieran ese Conocimiento, esa coherencia y cordura interiores libre de delirios; esa indispensable "ecología del alma", para que podamos enfrentar en mejor forma los importantes cambios que se avecinan.
Debido a ello se está produciendo una mayor apertura de las puertas secretas, como quien lanza salvavidas a diestra y siniestra para ayudar a cuantos más se pueda, y por eso mismo, sin grandes Pruebas, sin demasiados "filtros", de vez en cuando se abren puertas a ese Conocimiento, y de repente se cierran; para volver a abrirse..., nunca se sabe cuándo ni cómo, si es que vuelven a abrirse.
Seguramente para algunos sí; mientras que para otros no.