Cuentito con Moraleja

Nota de EB: Este cuentito anónimo no me convencía del todo, se me atragantaba, contrastaba un buen comienzo literario con un final que, si bien tenía una pincelada de humor, resultaba burdo y ofensivo hacia la mujer.
Así que me tomé la libertad de cambiarle la moraleja. Al final se muestra la original.
(20 de Junio 2006)
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El joven Rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques.

El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y simpatía de Arturo, y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil. La pregunta era: “¿Qué quiere realmente la mujer?”.

Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre más sabio, y al joven Arturo le pareció imposible contestarla.

Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente. A las princesas, a la reina, a las prostitutas, a las monjas, a los sabios y al bufón de la corte. En suma, a todos. Pero nadie le pudo dar una respuesta convincente.

Eso sí : todos aconsejaron que consultara a la Vieja Bruja, pues sólo ella sabría la respuesta. El precio sería alto, ya que la Vieja Bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios.

Llegó el último día del año y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la hechicera.
Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria a condición de que aceptase el precio:
¡quería casarse con Sir Gawain, el caballero más noble de la Mesas Redonda y el más íntimo amigo de Arturo!.

El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima, tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas, hacía ruidos obscenos....
Nunca se había topado con una criatura tan repugnante. Se acobardó ante la perspectiva
de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga tan terrible.

No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio
excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda.

Se anunció la boda, y la Vieja Bruja, con su sabiduría infernal, dijo: “lo que realmente
quiere la mujer es ¡ser la soberana de su propia vida!"

Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad y que el joven
Arturo estaría a salvo. Así fue: al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad y el derecho a la vida.

Se realizó la boda, y menuda boda fue:
asistió la corte entera, y nadie se sintió más desgarrado entre el alivio y la angustia
que el propio Arturo.

Gawain se mostró  cortés, gentil y respetuoso, como era su costumbre. La Vieja Bruja hizo gala de sus peores modales: engulló la comida directamente de la escudilla, sin usar una cuchara siquiera, emitió ruidos y olores espantosos. 

Al fin llegó la noche de bodas: cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial aguardaba a que su esposa se reuniese con él.... ella se apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver....

Gawain quedó estupefacto y le preguntó que había sucedido.
La joven le respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su horrible aspecto y la otra mitad con su aspecto atractivo.
¿Cuál preferiría él para el día y cuál para la noche?.

¡Qué pregunta cruel! Gawain se apresuró a hacer cálculos:

¿Querría tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos
y por la noche, en la privacidad de su alcoba a una bruja monstruosa?

¿O prefería tener de día a una bruja y a una joven hermosa en los momentos de la vida conyugal?.

¿Ustedes que hubieran elegido?  ¿Qué hubiesen preferido?

La elección que hizo Gawain está más abajo, pero antes de leerla, tomen su propia decisión.

El noble Gawain replicó que la dejaría elegir por sí misma.

Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama de día y de noche, porque él la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.

¿Cuál es la moraleja?

La moraleja es que si a una mujer se la trata mal, es una bruja, y si se la trata bien, es una diosa.

FIN

 

Moraleja original:

La moraleja es que no importa si una mujer es bonita o fea.

En el fondo .... ¡SIEMPRE ES UNA BRUJA!

 

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