| La Diversión Artículo aparecido en la revista Presencia
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¿Crees tú que hay algo malo con divertirse en este mundo? ¿Crees que uno
puede llegar a tener demasiada diversión en la tierra? E igual te lo
pregunto en concreto: ¿Te estás divirtiendo en la vida? ¿Debieras
divertirte? ¿O no deberías? Más concreto no se puede.
"En el principio...", ¡Uf, sí, en el principio!... Creo que hay poquísimas
culturas donde no se haya enseñado que es un pecado divertirse mucho. Sólo
son contadas las doctrinas que permiten un placer y alegría ilimitados en la
vida diaria de sus congregados (¿O subyugados?). No hay antiguo pergamino,
rollo, tablilla, piedra o grabado alguno, que exalte la virtud de la
diversión y el placer: comparemos ésto, por ejemplo, con las innumerables
virtudes del trabajo forzado, el sacrificio, el valor en las batallas, etc.
etc. Sí, así comenzó todo: "En el principio". Y ya está como grabado con
fuego en nuestro proceso de culturización, desde el principio: la diversión
y el placer deben evitarse.
Pero a pesar de todo lo que hayamos escuchado, creído, o nos hayan enseñado
en el pasado y presente, hoy debes saber que no hay nada malo, en forma
alguna, con vivir y tener una existencia divertida y placentera. Vivir por
el placer de vivir, es existir al tope. Disfrutar y refocilarse en el placer
es vivir al máximo. Divertirse hasta el máximo es entender para lo que se
suponía que la vida estaba ahí.
Si en este momento tu mandíbula sigue caída después de leer lo anterior, si
es que no decidiste antes dejar de seguir leyendo, permíteme agregar algo
más: Cuando piensas en diversión sin freno, inmediatamente te invade el
miedo. ¿No es así? Tu concepto de "demasiada diversión" se deriva quizá de
imágenes de vándalos, ebrios a lo mejor, o de la noción de "rebeldes",
"pandilleros" o la clásica "juventud desenfrenada", el término que
gustes,
según tu edad o cultura, pero siempre gente ebria o drogada, ¿No es así? Por
lo menos siempre viene a la mente la imagen del solterón mujeriego -en el
caso de los hombres-, o de la chica de cascos ligeros -en el de la mujer-,
echados a la "perdición" y a la "vida disipada". ¿Correcto?
Aceptémoslo: cuando escuchas la palabra placer, o que alguien se divierte,
por ejemplo, ¿No divaga tu mente de inmediato a escenas de parrandas, orgías
sexuales, ebriedad, drogadicción y cosas por el estilo, o en el mejor de los
casos, una opulencia decadente? Si es ésto lo que piensas, y si es eso lo
que están haciendo las personas, en verdad no necesitas preocuparte mucho ni
desvivirte orando por su redención por "divertirse tanto". Y tampoco
necesitas tener miedo, sólo por el hecho de que tú y yo sabemos que hay algo
en alguien que está en un estado de placer que nos atemoriza en verdad.
Primero: debemos aprender a no confundir el placer con la desinhibición. La
humanidad está reprimida, por elección, por gusto y por auto-designio. Y sin
embargo, a riesgo de hacer el ridículo o de ser encarcelados, unos cuantos
audaces siempre intentarán iluminar este oscuro calabozo de la vergüenza y
la inhibición. Y hemos confundido sus acciones o el resultado de sus
acciones, con la diversión y el placer. Estas contadas y valerosas almas,
serán las primeras en admitir frente a tí, que en el fondo no se estaban
divirtiendo.
¿Has visto alguna vez cómo se desenvuelve una flor ante el tibio beso del
sol sobre sus pétalos? ¿Has experimentado alguna vez un atardecer
increíblemente bello, que te hizo sentir único en lo más profundo de tu
corazón y cambió para siempre tu forma de ver atardeceres? ¿Conoces de la
alegría de quedar saciado con una buena comida, que ha deleitado a tu
paladar como una gran orquesta sinfónica a tu oído?
Muy pocos han conocido la alegría de ver morir a un amigo en una serenidad
contagiosa, haciendo del morir un arte que rivaliza con las pinturas de los
grandes maestros. Muchos conocen las delicias del momento culminante en la
profundidad de un orgasmo. Y la alegría de una buena noche de reposo. Y el
placer de un contacto, piel con piel, con un hermoso bebé. La apuesta araña
tejiendo, a ritmo frenético como el de los bípedos humanos, su brillante
red. O el sobrecogedor silencio que antecede a una tormenta en la lejanía.
En el vivir (y morir) de cada día, en los hechos más mundanos y ordinarios,
está la oportunidad para la alegría, y sus ignotos placeres. Uno nunca puede
llegar a tener demasiada, no más de lo que una puesta de sol pudiera llegar
a desechar por el exceso de belleza que le rodea. Este universo está creado
por el placer de ser; otros universos, (que actualmente no son parte de
nuestra "conciencia" consciente, valga la redundancia), son igualmente
creados por el delicioso placer de ser.
Tu habrás de unirte algun día a las filas de la gente sabia que se han
liberado del pesado yugo de los tabúes y represiones que tenemos
cuidadosamente injertados en nosotros mismos. Y ese no es el significado de la
diversión y el placer, ni se encuentra en ese hecho. Uno jamás tendrá
que trabajar para obtener diversión o placer: éstos ya están ensamblados en
la maravillosa Naturaleza de Dios.
Una última sugestión: deléitate en el placer y en la diversión de tu Ser.
Todo lo que ves, es un reflejo de la Unicidad, tu Ser Verdadero. ¡Se, pues,
quien eres -Unicidad- para que puedas ser tú mismo la diversión, y puedas
tener alegría ilimitada!
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